…Y sin embargo sabía que lo que estaba viendo no era tan simple ni bonito como aparentaba. Había que pagar un precio por todo ello, una falsedad social en la cual se podría creer fácilmente, pero que podía ser el primer paso que condujera a un callejón sin salida. La banda de música comenzó a tocar de nuevo y los chicos y las chicas bailaron mientras las luces giraban por encima de ellos lanzando destellos dorados, rojos, azules y verdes y otra vez dorados sobre las parejas. Mientras las observaba me dije a mí mismo: “Algún día comenzará mi baile. Cuando llegue ese día, yo tendré algo que ellos no poseen”.
Charles Bukowski “La senda del perdedor”.